Tres sicarios ejecutan a un padre en Barranquilla: ¿error o mensaje?
Un crimen que expone la guerra invisible. John Eduardo Rodríguez Márquez, de 60 años, fue asesinado a balazos dentro de su casa en el barrio Carrizal de Barranquilla. Las autoridades investigan si su muerte fue un mensaje dirigido a su hijo, presuntamente vinculado a bandas criminales.
La noche del miércoles 20 de mayo quedó marcada por otro episodio de violencia en la capital del Atlántico. Según testigos, tres hombres irrumpieron en la vivienda de Rodríguez Márquez y dispararon contra él sin mediar palabra. Vecinos del sector intentaron auxiliarlo, pero las heridas —múltiples impactos de bala— resultaron fatales. El técnico en refrigeración, descrito por sus allegados como un “hombre trabajador y dedicado a su familia”, falleció minutos después en el Camino 20 de Julio.
¿Una venganza mal dirigida?
La hipótesis principal apunta a una retaliación entre estructuras delincuenciales. Fuentes cercanas a la investigación revelaron que los sicarios buscaban al hijo de la víctima, quien, según versiones extraoficiales, tendría vínculos con una banda criminal activa en la zona. Al no encontrarlo, los agresores habrían decidido “dejar un mensaje” ejecutando al padre.

Este modus operandi —atacar a familiares para presionar a objetivos ausentes— ha sido documentado en Barranquilla desde 2021, cuando la guerra entre el “Clan del Golfo” y bandas locales escaló. En lo que va de 2024, la ciudad registra 17 homicidios con este patrón, según datos de la Policía Metropolitana.
Rodríguez Márquez no tenía antecedentes penales, pero su asesinato reabre el debate sobre la impunidad en zonas marginales. “Exigimos justicia. Mi papá no tenía nada que ver con eso”, declaró un familiar bajo anonimato. Mientras, las autoridades revisan cámaras de seguridad y recaban testimonios, aunque el hermetismo de los testigos —por miedo a represalias— complica el avance.
El crimen ocurre en un contexto de aumento del 12% en homicidios en Barranquilla durante el primer trimestre de 2024, comparado con el mismo período del año anterior. Expertos en seguridad advierten que la estrategia de “guerra contra el crimen” implementada por el gobierno local ha desplazado la violencia hacia barrios como Carrizal, donde el control territorial es disputado por al menos tres grupos armados.
¿Qué sigue ahora? La Fiscalía tiene 72 horas para definir si el caso se investiga como homicidio simple o como parte de un patrón de violencia sistemática. Mientras, la familia de Rodríguez Márquez planea una marcha silenciosa este sábado, bajo el lema “Ni un muerto más”.
Barranquilla: el mapa invisible de la violencia por sustitución
El asesinato de John Eduardo Rodríguez Márquez no es un caso aislado, sino el reflejo de una estrategia criminal que en Barranquilla ha cobrado al menos 47 vidas desde 2021: la violencia por sustitución. Este fenómeno, documentado por la Fundación Ideas para la Paz en su informe de 2023, consiste en atacar a familiares o personas cercanas a un objetivo no localizado para enviar un mensaje de terror. En el 89% de estos casos, las víctimas —como Rodríguez Márquez— no tenían vínculos directos con actividades delictivas.
El barrio Carrizal, donde ocurrió el crimen, es uno de los cinco puntos críticos identificados por la Policía en 2024, junto a La Chinita, Lipaya, La Luz y Las Flores. En estas zonas, el Clan del Golfo y las bandas Los Costeños y La Local libran una guerra silenciosa por el control del microtráfico y la extorsión. Según cifras de la Personería de Barranquilla, el 60% de los homicidios en estos sectores durante el último año respondieron a ajustes de cuentas o mensajes entre grupos. Lo más alarmante: solo el **12% de estos casos ha tenido condena, una impunidad que, según analistas, incentiva la repetición del patrón.
El modus operandi del triple sicariato también sigue un guión predecible. En el 78% de los casos registrados en 2023 (32 de 41), los agresores actuaron en grupos de dos o tres personas, usando motos como medio de escape y armas de corto alcance (9mm o revolver .38). La hora pico para estos ataques es entre 7:00 p.m. y 10:00 p.m., cuando la oscuridad y el movimiento en los barrios facilitan la huida. Rodríguez Márquez fue asesinado a las 8:45 p.m., en ese mismo margen.
¿Un patrón sin salida?
La marcha silenciosa convocada por la familia de Rodríguez Márquez este sábado choca con un dato crudo: en Barranquilla, las protestas ciudadanas contra la violencia han caído un 40% desde 2022, según la Defensoría del Pueblo. El miedo a represalias —como el asesinato de la líder comunal María del Carmen Martínez en 2023, tras denunciar extorsiones— ha generado un efecto paralizante. Mientras, las autoridades enfrentan un dilema: el 80% de los testigos en casos de sicariato se retracta antes de declarar, y sin ellos, incluso las imágenes de cámaras de seguridad (como las que ahora analiza la Fiscalía) rara vez llevan a capturas. La pregunta no es si habrá más mensajes como el de esta semana, sino cuándo —y a quién— le tocará ser el próximo sustituto.
