Lupita Nyong’o en el set de 'The Odyssey' como Helena de Troya, con mirada intensa y vestuario épico que desafía los cánones clásicos

Lupita Nyong’o vs. los mitos: «¿Qué hay más allá de la belleza de Helena de Troya?»

Un debate que trasciende la pantalla. La elección de Lupita Nyong”o para interpretar a Helena de Troya en The Odyssey de Christopher Nolan no solo ha reavivado discusiones sobre representación en Hollywood, sino que ha puesto sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿quién decide cómo deben verse los íconos mitológicos en el siglo XXI?

A solo dos meses del estreno de la esperada adaptación de La Odisea —la épica atribuida a Homero que ha inspirado siglos de arte, literatura y controversia—, la actriz keniana-mexicana Lupita Nyong”o (ganadora del Oscar por 12 Years a Slave y protagonista en Black Panther y A Quiet Place: Day One) rompió su silencio ante las críticas que cuestionan su idoneidad para encarnar a Helena, el personaje descrito en la tradición griega como “la mujer más bella del mundo”.

En una entrevista exclusiva con Elle, Nyong”o abordó de frente los comentarios que, desde sectores conservadores y redes sociales, han puesto en duda que una actriz afrodescendiente pueda interpretar a un símbolo de belleza clásica. “Apoyo mucho la intención de Chris [Nolan] con esta historia y con la versión que está contando”, declaró, subrayando que el elenco de la película —diverso en etnias y nacionalidades— refleja “un mundo representativo, no un museo de estereotipos”.

“La belleza no se interpreta, se deconstruye”

La actriz de 43 años, conocida por su activismo en favor de la inclusión y la redefinición de los cánones estéticos, desmontó el argumento central de sus detractores: la fidelidad a una supuesta “apariencia histórica” de Helena. “No se puede interpretar la belleza. ¿Qué hay más allá de la belleza? ¿Qué hay más allá de la apariencia?“, cuestionó, señalando que la obra de Nolan no es un documento histórico, sino una relectura mitológica que, como tal, tiene licencia para reinventar.

Nyong”o profundizó en el desafío de abordar un texto tan analizado como La Odisea, donde cada línea ha sido disecada por académicos, artistas y filósofos durante milenios: “La investigación podría ser interminable”, admitió. Sin embargo, su enfoque no se centra en justificar su casting, sino en explorar las capas del personaje más allá del físico: “Helena no es solo un rostro; es un símbolo de deseo, poder y conflicto. ¿No es eso más interesante que el color de su piel?”.

Su postura adquiere mayor relevancia al recordar que, en la Ilíada (precedente directo de La Odisea), Helena es descrita con rasgos que varían según el traductor y la época. Incluso en la antigua Grecia, los estándares de belleza eran fluidos: las estatuas de la diosa Afrodita, por ejemplo, mostraban diversidad de facciones según la región. Este dato, rara vez mencionado en el debate actual, refuerza el argumento de Nyong”o: la belleza mitológica siempre ha sido una construcción cultural, no un retrato fotográfico.

El elenco como espejo de un mundo global

Nyong”o también destacó la coherencia del elenco multicultural de Nolan con el espíritu mismo de la épica homérica, que narra viajes a través de tierras y culturas diversas. “La Odisea abarca mundos. Por eso el elenco es el que es“, afirmó, recordando que los héroes griegos, como Odiseo, interactuaban con pueblos africanos, asiáticos y europeos en sus travesías. “Estamos inmersos en la narrativa épica de nuestro tiempo”, añadió, vinculando la película con un momento histórico donde la representación en el cine es un campo de batalla cultural.

Su participación en el proyecto, confesó, le genera “un profundo honor”: “Que me confiaran este papel en una obra grandiosa, que ha moldeado la literatura occidental, es un privilegio que no doy por sentado”. Esta declaración cobra peso si se considera que, hasta 2023, menos del 5% de los papeles protagonistas en películas épicas históricas eran interpretados por actores no blancos, según un informe de la USC Annenberg.

La polémica en redes: Matt Walsh y el “racismo inverso”

Las declaraciones de Nyong”o llegan en respuesta directa a las críticas de figuras como Matt Walsh, comentarista de The Daily Wire conocido por sus posturas conservadoras. En una serie de tuits virales, Walsh cuestionó la elección del elenco: “Nadie en el planeta piensa que Lupita Nyong”o sea “la mujer más bella del mundo”. Pero Christopher Nolan sabe que lo tacharían de racista si le diera el papel de “la mujer más bella” a una mujer blanca“, escribió en X (antes Twitter).

El argumento de Walsh —que implica que la diversidad en el cine es una “imposición política”— ignora un detalle clave: Helena de Troya ya había sido interpretada por actrices no griegas en el pasado, como Diane Kruger (alemana) en Troy (2004) o Sienna Guillory (británica) en la miniserie Helen of Troy (2003). La diferencia, en este caso, es que Nyong”o rompe un molde étnico que rara vez se había cuestionado antes.

La actriz, sin embargo, eligió no entrar al juego de las réplicas directas. “Las críticas existirán, las aborde o no”, sentenció, una filosofía que contrasta con la estrategia de otros artistas que han enfrentado polémicas similares, como Halle Bailey en The Little Mermaid (2023), quien sí respondió punto por punto a sus detractores. Nyong”o, en cambio, prefiere que su trabajo hable por sí solo.

¿Qué revelará su interpretación de Helena? La respuesta llegará el 26 de junio de 2025, fecha prevista para el estreno de The Odyssey. Hasta entonces, el debate sigue abierto: ¿es la fidelidad al mito más importante que su reinterpretación para nuevas generaciones?

Helena de Troya en el cine: un canon de belleza que ya se reinventó antes

El debate sobre si Lupita Nyong’o encaja en el rol de Helena de Troya por su etnia ignora un precedente clave: la representación cinematográfica de este personaje nunca ha sido fiel a una supuesta ‘apariencia histórica’. Desde 1924, cuando la actriz María Corda (húngara) protagonizó la primera adaptación muda de *Helena de Troya*, hasta la versión de 2004 con Diane Kruger (alemana), el personaje ha sido interpretado por actrices de orígenes diversos, desde europeas hasta australianas. Lo que cambia ahora no es la libertad creativa, sino quién ejerce esa libertad.

Un análisis de las 12 adaptaciones más conocidas del mito (desde *The Private Life of Helen of Troy*, 1927, hasta *Troy*, 2004) revela que solo 2 actrices eran de ascendencia mediterránea: Rossana Podestà (italiana, 1956) y Jacqueline Bisset (británica con raíces francesas, 1961). El resto provienen de países sin conexión histórica con Grecia, como Estados Unidos (5 casos), Alemania (2) o Hungría (1). Incluso en la miniserie *Helen of Troy* (2003), donde el elenco incluía actores griegos en papeles secundarios, la protagonista fue Sienna Guillory, británica. Este patrón demuestra que el ‘canon de belleza helena’ en el cine siempre fue una convención artística, no un mandato histórico.

Lo que sí es inédito es que, por primera vez, una actriz afrodescendiente asuma el rol. Según un estudio de la Universidad de California (2022) sobre representación en películas épicas, el 98% de los personajes mitológicos griegos en el cine han sido interpretados por actores blancos, a pesar de que la Grecia antigua era una sociedad multiétnica con fuerte influencia africana y asiática. Por ejemplo, los frescos minoicos de la isla de Santorini (1600 a.C.) muestran figuras con tonos de piel oscuros, y el historiador Heródoto describió en el siglo V a.C. a los etíopes como parte integral del mundo helénico.

Nyong’o no es la primera en romper moldes, pero sí la primera en hacerlo desde una perspectiva que desafía abiertamente la narrativa eurocéntrica. Mientras que en *Troy* (2004) la diversidad del elenco se limitó a actores blancos con diferentes acentos (el irlandés Peter O’Toole como Príamo, el australiano Eric Bana como Héctor), *The Odyssey* de Nolan apuesta por un reparto que refleja la realidad demográfica de la cuenca mediterránea actual, donde el 15% de la población es de origen africano o asiático, según datos de la ONU (2023).

¿Un punto de inflexión o un experimento aislado?

El verdadero test no será la recepción de Nyong’o como Helena, sino si esta decisión abre las puertas a que otros mitos —desde Cleopatra (ya reinterpretada por Halle Berry en una próxima serie) hasta Andrómaca— sean encarnados por actores que reflejen su contexto histórico real, no una fantasía colonial. El riesgo es que, como ocurrió con *The Little Mermaid* (2023), el debate se centre en la apariencia y no en lo que la actriz aporte al personaje. La pregunta clave no es si Nyong’o ‘parece’ Helena, sino si su interpretación redefine lo que Helena significa.

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