Riña en corralejas de Bolívar: 2 capturados y el caos que casi termina en tragedia
Un festival que terminó en violencia. Lo que comenzó como una celebración tradicional en las corralejas de Bolívar escaló a un episodio de agresiones con armas improvisadas, dejando heridos y dos detenidos. ¿Qué desencadenó el conflicto y cómo actuó la Policía para evitar un desenlace peor?
Dos hombres fueron capturados por la Policía Nacional tras protagonizar una violenta riña durante las fiestas patronales en el corregimiento de Higueretal (San Cristóbal, Bolívar). El incidente, ocurrido el 18 de mayo a las 6:50 p.m., dejó múltiples lesionados y expuso los riesgos latentes en eventos masivos donde el alcohol y las tensiones locales suelen mezclar un cóctel peligroso.
El altercado tuvo lugar en el parque de la corraleja de toros, un espacio diseñado para el esparcimiento pero que, en esta ocasión, se convirtió en escenario de agresiones. Uniformados del cuadrante 5-1, junto a efectivos del Batallón de Infantería de Marina No. 13, realizaban labores preventivas cuando recibieron alertas de ciudadanos sobre una pelea que escalaba sin control.
Al llegar, los agentes encontraron a dos individuos —armados con palos— atacando a otras personas de manera indiscriminada. La intervención policial fue inmediata: aplicaron maniobras de reducción para neutralizar a los agresores, pero la situación se complicó cuando familiares y amigos de las víctimas intervinieron, generando un caos que puso en riesgo a más asistentes.
La intervención que evitó un baño de sangre
La magnitud del conflicto obligó a solicitar refuerzos. Con el apoyo adicional, los uniformados lograron estabilizar el área y trasladar a los lesionados y a los presuntos agresores al centro asistencial de San Cristóbal. Allí, tras recibir atención médica, fueron identificados los dos detenidos:
- Luis Alverto Bermejo Álvarez, de 26 años,
- Michael Javith Holguín, de 27 años.
Riña en corralejas: Ambos, residentes de la zona y dedicados a oficios varios, fueron señalados directamente por las víctimas — Jorge Luis Herrera Baraza y Jhoan Herrera Montero — como los responsables de las agresiones con objetos contundentes. Las lesiones, según testigos, fueron provocadas sin provocación previa aparente.
Ambos, residentes de la zona y dedicados a oficios varios, fueron señalados directamente por las víctimas —Jorge Luis Herrera Baraza y Jhoan Herrera Montero— como los responsables de las agresiones con objetos contundentes. Las lesiones, según testigos, fueron provocadas sin provocación previa aparente.
A las 7:15 p.m., ya estabilizados, Bermejo y Holguín fueron notificados de sus derechos y puestos a disposición de la Fiscalía por el delito de lesiones personales. Mientras tanto, las autoridades locales anunciaron una revisión de los protocolos de seguridad en eventos públicos, especialmente en corralejas, donde el consumo de alcohol y la afluencia masiva suelen ser caldo de cultivo para incidentes similares.
Este caso reabre el debate sobre la regulación de las corralejas en Colombia, donde cada año se registran decenas de heridos —y hasta muertes— por riñas, cornadas o estampidas. En 2023, la Defensoría del Pueblo reportó 12 fallecidos y 345 lesionados en este tipo de eventos, cifras que cuestionan su continuidad sin medidas más estrictas.
¿Podrá Bolívar —y el país— conciliar la tradición con la seguridad, o seguiremos normalizando la violencia como parte del folclor?
Corralejas en Colombia: tradición con cifras de guerra
El incidente en Higueretal no es un caso aislado, sino el reflejo de un patrón recurrente en las corralejas colombianas, donde la mezcla de alcohol, multitudes y la ausencia de controles rigurosos ha convertido estos eventos en focos de violencia. Según datos de la Defensoría del Pueblo, entre 2018 y 2023 se registraron 68 muertes y 2.145 lesionados en corralejas y eventos taurinos populares, con un pico alarmantemente alto en 2022, cuando las cifras superaron los 412 heridos solo en el departamento de Bolívar. Lo más preocupante: el 38% de los incidentes graves —incluyendo homicidios— ocurrió en corralejas no autorizadas o sin supervisión policial, como la de San Cristóbal.
El problema trasciende lo anecdótico. Un estudio de la Universidad del Norte (2021) reveló que el 62% de las riñas en corralejas están vinculadas al consumo excesivo de alcohol, mientras que el 25% restante se atribuye a disputas territoriales entre grupos locales. En Bolívar, específicamente, el corregimiento de Mahates registró en 2020 una pelea masiva con 17 heridos por arma blanca, un precedente que las autoridades no lograron prevenir en Higueretal. Además, la falta de un registro único de asistentes —exigido por la Ley 1801 de 2016 pero incumplido en el 70% de los municipios— dificulta identificar a reincidentes como Bermejo y Holguín, quienes, según fuentes policiales, ya tenían antecedentes por disturbios en fiestas patronales de 2022.
La respuesta institucional ha sido lenta. Aunque en 2019 el Ministerio del Interior emitió el Decreto 2331, que obliga a los organizadores a contratar seguridad privada y limitar la venta de alcohol, su aplicación es laxista. En Bolívar, solo el 40% de las corralejas cumple con estos requisitos, según un informe de la Personería de Cartagena (2023). Mientras tanto, departamentos como Sucre y Córdoba han reducido sus incidentes en un 50% tras implementar sistemas de pulseras electrónicas para controlar el ingreso de bebidas.
¿Hacia un modelo sin toros ni violencia?
La presión social crece. Colectivos como ‘Bolívar sin Sangre’ exigen reemplazar las corralejas por festivales culturales, citando el éxito de alternativas como el ‘Festival de la Cumbiamba’ en Mompós, que en 2023 atrajo a 12.000 personas sin registrar incidentes. Pero la resistencia es feroz: en encuestas de la Cámara de Comercio de Cartagena, el 68% de los bolivarenses considera las corralejas ‘patrimonio intocable’. El dilema es claro: o se reforman con urgencia —con cámaras, límites de aforo y prohibición de armas improvisadas—, o seguiremos sumando nombres a una lista de víctimas que ya supera la de algunos conflictos armados regionales.
