Nominados latinos en el almuerzo de los Óscar 2025: Guillermo del Toro, Kleber Mendonça y Benicio del Toro

Latinos brillan en el almuerzo de nominados a los Óscar 2025

Hollywood se viste de gala, y Latinoamérica marca presencia. El tradicional almuerzo de los nominados a los Óscar, celebrado en el Beverly Hilton, reunió a 230 artistas de 29 países en la 98ª edición.

Este evento, uno de los más distendidos del calendario de la Academia, permite a los nominados compartir espacio antes de la gran noche del 15 de marzo. Tras un cóctel prolongado, los invitados escucharon consejos para la ceremonia, mientras el hotel, en plena renovación, recuperaba su esplendor habitual.

El actor Lou Diamond Phillips fue el encargado de llamar a cada nominado al escenario para la foto oficial. En el centro, como es habitual, el director mexicano Guillermo del Toro, una figura recurrente en estas celebraciones.

La foto de familia de los nominados a los Premios Óscar 2026.
Crédito: AMPAS | Cortesía

La huella latina en la alfombra del Beverly Hilton

Del Toro, nominado por Frankenstein, llegó puntual y compartió anécdotas personales, como su costumbre de crear monstruos con muñecos los domingos, lo que le impidió ver el show de Bad Bunny en el Super Bowl, tema de conversación entre los asistentes.

El brasileño Kleber Mendoça Filho, director de The Secret Agent, destacó el orgullo de que Brasil lograra una nominación a Mejor Película por segundo año consecutivo. Su crítica a la Administración Trump fue contundente: “Estados Unidos quiere seguir siendo líder, pero está destruyendo alianzas”. También celebró el gesto de Bad Bunny en el Super Bowl, al mencionar a los países de América. Su actor principal, Wagner Moura, llegó poco después, envuelto en un abrigo de lana, también nominado.

Benicio del Toro, nominado a Mejor Actor de Reparto por One Battle After Another, no ocultó su admiración por Bad Bunny: “Lo amamos”. Cerca de él, el protagonista de la cinta, Leonardo DiCaprio, compartía espacio en un gesto que subraya la diversidad de este año.

Benicio del Toro y Leonardo DiCaprio posando juntos en el evento
Lou Diamond Phillips, Michael B. Jordan y Benicio del Toro durante un momento del almuerzo de los nominados.
Crédito: AMPAS | Cortesía

Otra representante latina es Nidia Santiago, productora de Little Amélie or the Character of Rain, nominada a Mejor Película Animada. Santiago, afincada en Francia, lució una camisa diseñada por su hermana y un broche hecho por su madre: “Siempre me gusta traer cosas hechas por mi familia a estos eventos”. Un detalle que refleja cómo lo personal y lo profesional se entrelazan en la industria.

El contraste físico entre el australiano Jacob Elordi y el español Óliver Laxe —los dos hombres más altos del salón— no pasó desapercibido. Laxe, nominado a Mejor Película Internacional por Sirat, y Elordi, aspirante a Mejor Actor de Reparto por su papel en Frankenstein, intercambiaron saludos efusivos, mostrando la camaradería que define estos encuentros.

La lista de asistentes incluyó a estrellas como Timothée Chalamet (favorito a Mejor Actor por Marty Supreme), Michael B. Jordan (Sinners), Ethan Hawke (Blue Moon), Steven Spielberg (productor de Hamnet), Emma Stone (nominada a Mejor Actriz por Bugonia), Elle Fanning (Sentimental Value) y Teyana Taylor (One Battle After Another).

Nominados como Timothée Chalamet y Emma Stone durante el cóctel
Timothée Chalamet, Steven Spielberg y Elle Fanning.
Crédito: AMPAS | Cortesía

Discursos con alma: el mensaje de la Academia

La presidenta de la Academia, Lynette Howell Taylor, subrayó el poder transformador del cine: “Sus historias son la mayor verdad que tenemos. Las películas pueden cambiar perspectivas”. Un recordatorio de que, más allá del glamour, el cine sigue siendo un vehículo de reflexión y cambio.

Howell Taylor también mencionó la ausencia de algunos nominados debido a situaciones políticas en sus países, como el caso de Mehdi Mahmoudian, co-guionista de la película iraní It Was Just An Accident, arrestado en Irán por firmar un comunicado crítico con el régimen. Este detalle añade una capa de urgencia y realidad a la celebración.

Su consejo para los posibles ganadores fue claro: “Hagan que su discurso se sienta auténtico, con corazón. Piensen en qué significa ese momento para ustedes”. Una invitación a priorizar la emoción sobre el protocolo, en un año donde la diversidad y la autenticidad parecen ser los ejes.

Desde una perspectiva analítica, la presencia latina en este almuerzo no es solo simbólica, sino un reflejo de cómo el cine global está redefiniendo los cánones de Hollywood. La pregunta clave ahora es si esta representación se traducirá en premios o, al menos, en un reconocimiento más profundo de su impacto cultural.

¿Logrará el cine latino, y el cine diverso en general, convertir esta visibilidad en un cambio estructural en la industria?

El cine latino como espejo de una industria en transformación

Más allá de la alfombra roja y los discursos, lo que emerge es un cambio de paradigma en Hollywood: la diversidad ya no es un gesto simbólico, sino una realidad que redefine el poder narrativo.

La presencia de figuras como Guillermo del Toro, Kleber Mendoça Filho o Nidia Santiago no solo celebra el talento individual, sino que subraya cómo el cine latino está tejiendo alianzas culturales más allá de las fronteras. El orgullo de Mendoça Filho por la nominación brasileña consecutiva, o el detalle familiar de Santiago en su vestuario, revelan una industria donde lo local y lo global se entrelazan con naturalidad. Lo que esto revela es que el reconocimiento ya no se pide: se exige desde la excelencia.

La crítica política de Mendoça Filho y la admiración de Benicio del Toro por Bad Bunny muestran otra capa: el cine latino no solo llega a los Óscar, sino que lo hace con voz propia, capaz de cuestionar y celebrar al mismo tiempo. La camaradería entre Óliver Laxe y Jacob Elordi, por su parte, demuestra que la diversidad no fragmenta, sino que enriquece el diálogo creativo.

La pregunta clave

¿Estamos ante el momento en que Hollywood deja de ser un centro de validación para convertirse en un escenario más de un cine global interconectado, donde Latinoamérica ya no es invitada, sino coanfitriona?

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