María Pérez en competición de marcha atlética, símbolo de superación y legado deportivo

Maria Perez: superarse a si misma, el verdadero legado de la marcha

La marcha, de patito feo a referente. Maria Perez redefine el exito: no es historia, es superacion personal y resultados que han elevado una disciplina.

La atleta granadina, campeona del mundo de 20 y 35 kilometros marcha, reconoce que su deporte, tradicionalmente considerado “el patito feo del atletismo”, ha logrado una valoracion notable en Espana gracias al “respeto” ganado “a base de resultados”. Cuatro oros mundiales, un oro y una plata olimpicos son la prueba de ese esfuerzo colectivo. Sin embargo, su mision no es “hacer historia”, sino superarse a si misma, buscar “esa motivacion y esos retos diferentes” que mantengan viva su pasion.

Desde una perspectiva analitica, lo que emerge es un cambio de paradigma: la marcha ya no es solo resistencia fisica, sino tambien mental. Perez y sus companeros han demostrado que el exito no se mide solo en medallas, sino en la capacidad de adaptarse, innovar y persistir en un entorno donde el reconocimiento no siempre ha sido inmediato.

“Hemos sido el patito feo, pero cuando han llegado las grandes citas, el patito feo es el que mas medallas ha sacado”, afirma. Y no solo medallas: en Tokyo 2020, por ejemplo, lograron tres cuartos puestos, un logro que pocos deportes pueden presumir. Perez subraya que los marchadores han sido “los deportistas que mas” se han tenido que adaptar en los ultimos anos, una flexibilidad que ahora se ve recompensada.

2026: un ano de transicion y reflexion

En pleno inicio de la temporada 2026, Perez entrena en el CAR de Madrid con una rutina “un poquito mas tranquila en casa”. Tras un 2025 de despedidas —”una despedida perfecta y redonda” a las distancias de 20 y 35 kilometros, que este ano pasan a ser media maraton y maraton—, la atleta afronta el cambio con serenidad. “Ahora solo tengo que hacer un kilometro y cien metros mas, pero me lo preparo igual que cuando preparaba el 20”, explica.

Lo que esto revela es una madurez deportiva: Perez ha aprendido a gestionar la presion, tanto la externa como la autoimpuesta. “Despues de un 2024 pletorico, de conseguir dos medallas olimpicas, siempre esta ese runrun en la cabeza de un deportista, que cuando consigue el mayor sueno no sabe si va a ser igual de competitiva despues. Y he aprendido que si”, confiesa. Esta leccion, sumada a la capacidad de “disfrutar del camino”, marca un antes y un despues en su carrera.

El cuerpo y la mente: un equilibrio fragil

Perez admite que, tras anos de exito, su cuerpo merece un respiro. “Ahora mismo me estaria diciendo ‘gracias por darme ese pequeno descanso'”, comenta, reconociendo el estres al que ha estado sometido su organismo. Desde 2023, su palmares incluye cuatro oros mundiales y dos medallas olimpicas, pero el mayor sacrificio, segun ella, ha sido el tiempo robado a su familia. “Al final son a las personas a las que mas tiempo le quitamos cuando queremos conseguir un exito”, reflexiona.

La figura de su entrenador, Jacinto Garzon, es clave en este proceso. “Es la persona invisible del gran exito y la que realmente esta todo el dia planificando”, destaca. Este reconocimiento a los equipos de apoyo —entrenadores, familiares, patrocinadores— subraya que el exito en la marcha, como en cualquier deporte, es siempre colectivo.

La marcha en el mundo: entre el reconocimiento y la incertidumbre

El premio a Mejor Atleta Mundial de las disciplinas de fuera del estadio por World Athletics es un simbolo de ese reconocimiento tardio. “Creo que es un reconocimiento a la marcha atletica en general, al mundo del atletismo espanol”, senala Perez, aunque con resignacion: muchos deportistas que lo merecian no recibieron este tipo de distinciones.

A nivel internacional, la marcha sigue sin estar “bien valorada”, pero en Espana la situacion es distinta. “A base de resultados se la ha tenido mas consideracion”, explica. Sin embargo, la incertidumbre persiste, especialmente para las nuevas generaciones: “¿Sera olimpico en Los Angeles las dos distancias o uno? Este mismo ano nos hemos enterado, a mitad de ano, que la maraton mixta dejaba de ser olimpica”.

La pregunta clave ahora es como afectara esta falta de claridad a la motivacion de los jovenes marchadores. Perez, que en Los Angeles 2028 vivira su ultima cita olimpica “antes de la maternidad”, espera que el nivel en Espana siga creciendo. “Tengo que estar ahi, manteniendome en forma, con ganas y ambicion, porque se que estan esas pequenas promesas dando fuerte”, afirma.

El futuro: clasificacion, patrocinio y legado

De cara a Los Angeles, Perez ya tiene claro el camino: primero, el Mundial de Birmingham en 2026; luego, el de Pekin en 2027, donde se jugaran las plazas para los Juegos. “Habra que quedar entre las ocho primeras, que sera el requisito que ponga la federacion”, explica. La clasificacion temprana le daria la “relajacion” necesaria para prepararse como en anos anteriores.

En este proceso, los patrocinadores son fundamentales. “Gracias a patrocinadores como Iberdrola he conseguido grandisimos exitos”, senala. Estos apoyos no solo proporcionan recursos, sino tambien visibilidad a deportes minoritarios que, cada cuatro anos, brillan en los Juegos Olimpicos.

Finalmente, Perez quiere que su legado no se mida en medallas, sino en el ejemplo que deje. “No que me recuerden por las medallas que he conseguido, ni que comparen a las nuevas generaciones conmigo. No estoy aqui para hacer historia, sino para superarme a mi misma”, concluye. Mas alla de los trofeos, lo que perdura es la actitud: la capacidad de reinventarse, de encontrar motivacion en los retos y de valorar el camino tanto como el destino.

¿Lograra la marcha, con figuras como Perez, consolidar su lugar en el atletismo mundial?

El legado invisible: la revolución cultural de la marcha

Más allá de las medallas, lo que María Pérez ha logrado es transformar la percepción de un deporte históricamente marginado. La marcha ya no es el “patito feo”, sino un referente de resiliencia y adaptación.

Desde una perspectiva analítica, su impacto trasciende lo deportivo: ha demostrado que el éxito no se construye solo con resultados, sino con la capacidad de redefinir los estándares. El reconocimiento tardío de World Athletics no es casualidad, sino la consecuencia de una estrategia colectiva basada en la consistencia y la innovación. Lo que esto revela es que, en el deporte, la legitimidad no se pide, se gana.

La incertidumbre sobre el futuro olímpico de la marcha plantea un desafío estratégico. Pérez no solo compite contra rivales, sino contra un sistema que aún no valora por igual todas las disciplinas. Su enfoque —superarse a sí misma en lugar de perseguir récords— es una lección de sostenibilidad en un mundo obsesionado con lo inmediato.

La pregunta clave

¿Podrá la marcha, con su modelo de superación silenciosa, inspirar un cambio en cómo se miden el éxito y el legado en el deporte moderno?

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