Mette Frederiksen habla en Science Po sobre la urgencia de rearmar Europa ante amenazas globales

Frederiksen exige a Europa rearmarse ahora: “Fue un error recortar en defensa”

Europa en la encrucijada. Dinamarca y Groenlandia unen fuerzas ante la amenaza de Trump: el continente debe acelerar su rearme.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y su homólogo groenlandés, Jens Frederik Nielsen, dejaron claro en la universidad Science Po de París que el momento de actuar es ahora. “Tenemos que ser realistas”, subrayó Frederiksen, quien no dudó en calificar como “grave error” la reducción histórica del gasto en defensa. Las palabras resonaron entre los estudiantes, que recibieron a ambos líderes con aplausos sostenidos.

La urgencia que la OTAN no ve

Frederiksen no se conforma con los plazos marcados por la OTAN, que propone alcanzar el 5% de inversión en defensa para 2035. “Lo más importante es rearmarnos ya, no dentro de una década”, insistió. Su advertencia es contundente: si Europa no actúa con celeridad, “será demasiado tarde”. La primera ministra danesa ve en esta demora un riesgo estratégico: el continente podría quedar a merced de amenazas externas sin capacidad de respuesta autónoma.

Desde una perspectiva analítica, lo que emerge aquí es una fractura en la confianza transatlántica. Frederiksen no oculta su escepticismo: Estados Unidos, su tradicional aliado, está reorientando sus recursos hacia otras prioridades. Esto obliga a Europa a repensar su dependencia y a forjar, como ella misma sugiere, “alianzas fuertes” más allá de sus fronteras tradicionales, abriéndose a Latinoamérica, Canadá o India.

El mensaje entre líneas: autarquía defensiva

El discurso de Frederiksen va más allá de una simple llamada al rearme. Lo que revela es un cambio de paradigma: Europa ya no puede permitirse delegar su seguridad. La pregunta clave ahora es si los Estados miembros tendrán la voluntad política —y los recursos— para asumir este giro radical en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes y economías bajo presión.

¿Estará Europa a la altura de su propia historia?

El costo político de la dependencia estratégica

Lo que subyace en el discurso de Frederiksen es una crítica implícita a la comodidad europea: la dependencia de la OTAN y de EE.UU. ha generado una inercia peligrosa. Su advertencia no es solo militar, sino geopolítica: el rearme no es un fin, sino un medio para recuperar agencia en un tablero global donde los aliados tradicionales priorizan otros intereses.

Desde una perspectiva analítica, la urgencia que plantea Dinamarca no es solo técnica, sino existencial. La fractura que señala no es entre países, sino entre dos visiones: la de quienes confían en que el statu quo se mantendrá y la de quienes, como Frederiksen, entienden que el mundo ya cambió. Su llamado a acelerar el proceso —sin esperar a 2035— revela una desconfianza en la capacidad de la OTAN para adaptarse a la velocidad que exigen las nuevas amenazas.

Más allá de los plazos, lo que emerge es una pregunta incómoda: ¿puede Europa construir una autonomía defensiva sin fragmentar su unidad política? La respuesta exigirá no solo recursos, sino un consenso que hoy brilla por su ausencia.

La paradoja europea

El rearme que propone Frederiksen choca con una realidad: la historia del continente ha sido la de evitar la militarización. Ahora, el desafío es conciliar esa tradición con la necesidad de actuar. La paradoja es clara: para preservar la paz, Europa podría verse obligada a preparar la guerra.

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