Venezuela libera a 19 periodistas en 24 horas: ¿un gesto o una estrategia?
Un paso hacia la distensión. El Gobierno de Delcy Rodríguez excarceló a 19 periodistas en menos de un día, en un movimiento que coincide con los acercamientos diplomáticos con Estados Unidos.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) confirmó este miércoles la liberación de los comunicadores, parte de un grupo de 24 que el gremio tenía registrados como detenidos. La decisión llega casi una semana después de que Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento y hermano de la mandataria encargada, anunciara la excarcelación de un “número importante de personas”.
Según el listado del SNTP, aún quedan cinco periodistas privados de libertad, entre ellos el exdiputado opositor Juan Pablo Guanipa, aliado de la premio Nobel María Corina Machado. La ONG Espacio Público, por su parte, destacó que Juan Francisco Alvarado, Locenis García y Rory Branker siguen “injustamente detenidos”.
Roland Carreño: un símbolo de la represión y la resistencia
Entre los liberados destaca Roland Carreño, activista de Voluntad Popular (VP) y figura clave en la oposición. Su detención el 2 de agosto de 2024 se enmarcó en la crisis poslectoral, tras las controvertidas elecciones del 28 de julio de ese año, donde el ente electoral —de rectores oficialistas— proclamó la victoria de Nicolás Maduro, resultado rechazado por la oposición mayoritaria.
Carreño ya había sido arrestado en octubre de 2020, acusado de financiación al terrorismo, conspiración y tráfico ilícito de armas de guerra, y fue excarcelado en octubre de 2023 tras un acuerdo entre el chavismo y la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) en Barbados. En un video difundido por La Verdad de Vargas, el periodista subrayó la necesidad de “paz y reconciliación”, pero advirtió que “aún queda mucha gente en las cárceles”.
Desde una perspectiva analítica, su liberación refleja tanto la presión internacional como la voluntad del Gobierno de mostrar gestos de apertura. Sin embargo, la pregunta clave es si estas acciones son parte de una estrategia de legitimación o responden a un cambio real en la política represiva del Estado.
Escenas de emoción y gratitud
Nicmer Evans, politólogo y director del medio digital Punto de Corte, fue uno de los excarcelados. Imágenes compartidas por NTN24 mostraron su llegada a su residencia en Caracas, donde su esposa y su hijo lo recibieron con abrazos. Martha Cambero, su esposa, solo atinó a decir “gracias, gracias, gracias” al medio, mientras Evans evitó declarar.
Carlos Julio Rojas, otro de los liberados, se dirigió a la iglesia de La Candelaria, en el centro de Caracas, para agradecer por su libertad. Rojas había sido detenido el 15 de abril de 2024, acusado de delitos como terrorismo, conspiración e instigación para delinquir, además de un supuesto plan para asesinar a Nicolás Maduro durante su inscripción como candidato presidencial en marzo de 2024.
Lo que esto revela es el peso simbólico de estas liberaciones: más allá de los números, cada caso representa una historia de resistencia y, en muchos casos, de arbitrariedad judicial. La escena de abrazos y oraciones no solo celebra la libertad, sino que expone el costo humano de la represión.
¿Un nuevo momento político o una maniobra táctica?
Delcy Rodríguez anunció este miércoles que el proceso de excarcelación de presos políticos sigue “abierto”. Según sus declaraciones desde el palacio de Miraflores, desde diciembre se han realizado 194 liberaciones, y hasta ahora suman 406. El objetivo, aseguró, es “abrir un nuevo momento político” basado en “el entendimiento desde la divergencia y la diversidad política”.
Sin embargo, el Foro Penal, que el domingo contabilizaba más de 800 presos políticos, había verificado 72 excarcelaciones entre el pasado jueves y las 13:50 hora local de este miércoles. Las liberaciones coinciden con los recientes ataques de Estados Unidos en suelo venezolano y las declaraciones del presidente Donald Trump sobre el cierre de un centro de “torturas” en Caracas.
Analizando el contexto, el timing de estas acciones sugiere una correlación con los intereses geopolíticos. La pregunta que surge es si Venezuela está cediendo a presiones externas o si, por el contrario, busca posicionarse como un actor dispuesto al diálogo en un escenario internacional cada vez más polarizado.
¿Logrará este gesto de distensión consolidar una ruta hacia la reconciliación nacional o quedará como un episodio más en la compleja relación entre el poder y la disidencia?
El cálculo político detrás de la liberación selectiva
Más allá del gesto humanitario, la excarcelación de estos 19 periodistas expone una lógica estratégica: el Gobierno prioriza casos con alto impacto mediático y simbólico, mientras mantiene en prisión a figuras cuya liberación podría debilitar su narrativa de control.
La inclusión de Roland Carreño —vinculado a la oposición organizada— y la omisión de Juan Pablo Guanipa —aliado de María Corina Machado— no es casual. Lo que esto revela es un equilibrio calculado: mostrar apertura sin ceder en lo esencial. Las liberaciones coinciden con momentos de tensión diplomática, lo que sugiere su uso como moneda de cambio en negociaciones internacionales.
El contraste entre las declaraciones de Delcy Rodríguez sobre un “nuevo momento político” y la persistencia de más de 800 presos políticos —según el Foro Penal— subraya la dualidad del mensaje: distensión selectiva para aliviar presiones, pero sin renuncar a la represión como herramienta de poder.
La paradoja de la apertura controlada
¿Puede un Estado mantener su estructura represiva mientras proyecta una imagen de diálogo? La respuesta parece estar en la dosificación de las concesiones: liberaciones puntuales que generan titulares, pero sin alterar el fondo del sistema. El riesgo para el Gobierno es que, al normalizar estos gestos, la comunidad internacional exija más —y más rápido— de lo que está dispuesto a ceder.
