Celebración del Rayo Vallecano tras marcar el gol de la remontada contra el Granada en Copa del Rey

El Rayo Vallecano supera al Granada y sella su plaza en octavos de Copa

Un giro de 180 grados en Los Cármenes. El Rayo Vallecano logró su pase a octavos de final de la Copa del Rey MAPFRE 2025-2026 tras remontar un 1-0 adverso al Granada CF.

El conjunto franjirrojo, que no conoce la victoria en LaLiga EA Sports desde octubre, llegó al partido con dudas en su rendimiento. Íñigo Pérez optó por rotaciones en el once inicial, una estrategia que, en la primera parte, no dio los frutos esperados. El Granada CF, intenso y con claras intenciones de dar la campanada como equipo de Segunda División, se adelantó con un tempranero gol de Pablo Sáenz. El Rayo, falto de fluidez, no logró igualar antes del descanso.

La reacción vallecana: de la incertidumbre al triunfo

La segunda mitad fue un espejo de lo que puede ser el Rayo cuando encuentra su ritmo. Álvaro García, con un gol rápido, desató la reacción de su equipo. Los cambios de Íñigo Pérez inyectaron frescura y superioridad, y Pedro Díaz, asistido por Astralaga, puso el 1-2 en el minuto final de la regulación. Cárdenas, decisivo bajo los palos, evitó el empate de Sáenz, y ya en el tiempo añadido, un autogol de Flores selló el pase.

Desde una perspectiva analítica, este partido refleja la dualidad del Rayo esta temporada: un equipo con recursos para remontar, pero con una primera parte que suele costarle caro. La pregunta clave ahora es si esta victoria puede servir de punto de inflexión en su irregular campaña liguera.

¿Logrará el Rayo Vallecano trasladar esta solidez copera a la liga, donde la sequía de triunfos se alarga?

El impacto táctico de la rotación y la resiliencia

La victoria del Rayo Vallecano no solo certifica su pase, sino que expone una dinámica táctica clave: la capacidad de adaptación en el segundo tiempo. La rotación inicial de Íñigo Pérez, aunque arriesgada, terminó siendo un acierto al introducir jugadores con frescura física y mental.

Lo que esto revela es que el equipo franjirrojo tiene dos caras: una primera parte con falta de ritmo y otra segunda mitad donde la intensidad y la claridad táctica emergen. La remontada no fue casualidad, sino el resultado de un ajuste estratégico que permitió al Rayo dominar el centro del campo y aprovechar los espacios dejados por un Granada que, tras el gol inicial, bajó la intensidad.

Más allá del resultado, lo que emerge es la pregunta sobre la consistencia. Si el Rayo es capaz de replicar esta segunda parte en la liga, podría romper su sequía. Sin embargo, la dualidad entre un inicio dubitativo y un final contundente sugiere que el equipo aún debe trabajar en su solidez desde el primer minuto.

La pregunta clave

¿Podrá el Rayo Vallecano convertir esta resiliencia copera en un patrón estable, o seguirá siendo un equipo de dos tiempos, donde la reacción llega tarde para evitar el sufrimiento?

Referencia de contenido: aquí