El calor puede deshidratar a los adultos mayores sin que sientan sed: qué medicamentos elevan el riesgo

El calor puede deshidratar a los adultos mayores sin que sientan sed: qué medicamentos elevan el riesgo

Una persona mayor puede estar deshidratándose sin pedir agua, sin quejarse del calor y sin mostrar señales evidentes durante las primeras horas. Esa falta de advertencia convierte las temperaturas extremas en una amenaza especialmente peligrosa para quienes tienen 65 años o más.

Con el envejecimiento, el cuerpo pierde parte de su capacidad para adaptarse a cambios bruscos de temperatura. A eso se suman las enfermedades cardiovasculares, renales o respiratorias y el consumo de varios medicamentos, algunos de los cuales alteran la sudoración, la circulación sanguínea o el equilibrio de líquidos.

El riesgo aumenta todavía más entre las personas que viven solas, tienen movilidad limitada, padecen demencia o no cuentan con aire acondicionado. El Departamento de Salud de Nueva York incluye todos estos factores entre las principales condiciones asociadas con las enfermedades causadas por el calor.

Por qué los adultos mayores sienten menos sed

La sed funciona como una señal de alarma: aparece cuando el organismo necesita reponer líquidos. Sin embargo, esa respuesta puede debilitarse con la edad. Como resultado, algunas personas mayores no sienten la necesidad de beber aun cuando ya están perdiendo agua.

También pueden sudar menos y tener más dificultades para enviar sangre hacia la piel, dos mecanismos esenciales para liberar calor. El corazón debe trabajar más para mantener estable la temperatura corporal, una exigencia que puede ser especialmente problemática en personas con hipertensión, insuficiencia cardíaca o enfermedades de los riñones.

Por eso, durante los días calurosos no conviene esperar a que una persona mayor diga que tiene sed. Las autoridades sanitarias recomiendan ofrecer agua con regularidad y vigilar si está orinando menos, se muestra cansada, mareada, confundida o más somnolienta de lo habitual. Los CDC aconsejan que familiares y cuidadores comprueben varias veces al día si la persona está hidratada, tiene acceso a un lugar fresco y presenta síntomas relacionados con el calor.

Quienes tienen enfermedades cardíacas, renales o hepáticas, retención de líquidos o indicaciones médicas de limitar el consumo de agua deben consultar con su profesional de salud antes de aumentar la cantidad que beben.

Los medicamentos que pueden aumentar el peligro

No todos los fármacos provocan problemas durante una ola de calor, pero algunos pueden interferir con la forma en que el cuerpo regula su temperatura. El riesgo puede ser mayor cuando una misma persona toma varios medicamentos con efectos similares.

Entre los grupos que requieren especial atención se encuentran:

  • Diuréticos: Medicamentos como la furosemida o la hidroclorotiazida aumentan la eliminación de líquidos y pueden favorecer la deshidratación, la caída de la presión arterial y los desequilibrios de electrolitos.
  • Medicamentos para la presión arterial: Algunos betabloqueantes, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y bloqueadores de los receptores de angiotensina pueden reducir la sensación de sed, limitar la circulación hacia la piel o incrementar el riesgo de mareos y desmayos.
  • Antidepresivos, antipsicóticos y otros medicamentos psiquiátricos: Algunos aumentan la sudoración; otros la reducen o modifican la regulación de la temperatura en el sistema nervioso central.
  • Antihistamínicos y medicamentos con efecto anticolinérgico: Productos que contienen difenhidramina, presente en algunos tratamientos para alergias o para dormir, pueden disminuir la sudoración.
  • Antiinflamatorios y analgésicos: Medicamentos como ibuprofeno o naproxeno pueden aumentar el riesgo de lesión renal cuando la persona ya está deshidratada.

Los CDC advierten además que combinaciones como un diurético junto con determinados medicamentos cardiovasculares pueden incrementar el riesgo durante los episodios de calor.

Esto no significa que se deban suspender los tratamientos. Dejar abruptamente una medicación puede ser peligroso. Cualquier cambio de dosis, horario o cantidad de líquidos debe ser evaluado de manera individual por un médico o farmacéutico. Lo recomendable es revisar con anticipación el listado completo de fármacos, incluidos los productos de venta libre y los suplementos.

Las primeras señales pueden confundirse con cansancio

El agotamiento por calor puede manifestarse con sudoración intensa, debilidad, dolor de cabeza, náuseas, calambres, mareos, piel fría o húmeda y pulso acelerado. La persona debe ser trasladada a un lugar con aire acondicionado, aflojarle la ropa, colocarle paños frescos y ofrecerle pequeños sorbos de agua si está consciente y puede beber. Si vomita, empeora o los síntomas duran más de una hora, necesita atención médica.

El golpe de calor es una emergencia. Puede provocar confusión, dificultad para hablar, desorientación, pérdida del conocimiento, piel muy caliente, pulso fuerte o una temperatura corporal superior a 103 °F.

Ante estos síntomas se debe llamar al 911 inmediatamente, trasladar a la persona a un espacio fresco y tratar de bajar su temperatura con paños húmedos mientras llega la ayuda. No se deben ofrecer líquidos cuando está confundida, inconsciente o no puede tragar con seguridad.

Cómo proteger a una persona mayor durante una ola de calor

El aire acondicionado es la medida más efectiva para prevenir las enfermedades relacionadas con las altas temperaturas. Un ventilador puede no ser suficiente cuando el ambiente está extremadamente caliente y húmedo.

Si la vivienda no tiene aire acondicionado, la persona debería pasar al menos algunas horas en un lugar refrigerado, como la casa de un familiar, una biblioteca, un centro comunitario, un centro comercial o uno de los centros de enfriamiento habilitados por la ciudad.

Nueva York abre estos espacios durante las emergencias por calor en bibliotecas, centros para adultos mayores, instalaciones de NYCHA y otros edificios públicos. Las ubicaciones y horarios pueden consultarse llamando al 311.

También es importante evitar actividades físicas intensas, salir durante las horas de mayor temperatura, consumir alcohol y dejar a la persona aislada. Una llamada o visita puede detectar a tiempo cambios de conducta, debilidad o confusión que ella misma quizás no pueda reconocer.

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